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El estrés térmico por calor

En los entornos calurosos, a su cuerpo le puede resultar difícil mantener su temperatura en un nivel seguro. En consecuencia, su temperatura corporal aumenta a niveles poco seguros. Esto se conoce como estrés térmico por calor. El estrés térmico por calor puede desarrollarse rápidamente. También puede ser muy perjudicial para su salud.

Cómo el cuerpo maneja el calor

Para funcionar, su cuerpo requiere que la temperatura interna corporal permanezca muy cerca de la normal. El cuerpo tiene una temperatura interna normal de 98.6 °F (37 °C). Si el entorno es caluroso o usted es muy activo, el cuerpo se calienta. A fin de mantener una temperatura interna corporal en un nivel estable, el cuerpo libera el exceso de calor hacia el aire. El calor sale del cuerpo a partir de los vasos sanguíneos que se encuentran cerca de la superficie de la piel o mediante el sudor.

El flujo sanguíneo enfría el cuerpo

Cuando el cuerpo necesita liberar calor, los vasos sanguíneos que se encuentran cerca de la superficie de la piel se ensanchan. A través de ellos circula un flujo adicional de sangre. Esta sangre adicional transmite más calor corporal a la superficie, que lo libera hacia el aire. El cuerpo necesita suficiente agua y minerales, tales como el sodio, para mantener un flujo constante de sangre hacia los vasos sanguíneos y hacia el resto del cuerpo.

El sudor se lleva el calor

Si un mayor flujo sanguíneo no es suficiente, su cuerpo aumenta también la cantidad de sudor. Mientras se seca (evapora) el sudor, se refresca la piel. Con el sudor, el cuerpo pierde agua (y algunos minerales, como el sodio y el potasio). Esta agua (y los minerales) debe reemplazarse para ayudarlo a que continúe sintiéndose bien y saludable, y para permitir que siga sudando.

Condiciones que pueden contribuir al estrés térmico por calor

  • Demasiada actividad. Mientras más activo sea, más calor producirán sus músculos. La actividad física intensa también hace que los músculos y la piel compitan por el suministro de sangre.

  • Aclimatación deficiente. Si no está acostumbrado a la actividad física o a las temperaturas altas, será más propenso a los efectos del calor.

  • Temperatura ambiental alta. A medida que aumenta la temperatura del ambiente, aumenta también su temperatura corporal. Cuando el calor proviene del sol u otra fuente de calor, como de un horno, el cuerpo no puede liberar calor hacia el aire con la misma eficacia.

  • Muy poco movimiento de aire. El aire que se mueve sobre la piel se lleva consigo el calor que los vasos sanguíneos transportan a la superficie. También ayuda a que se evapore el sudor. Si hay muy poco movimiento de aire, estos procesos no funcionan tan bien.

  • Humedad elevada. La humedad es la cantidad de vapor de agua que existe en el aire. Mientras más alta sea la humedad, menor será la evaporación de sudor. Esto se debe a que el aire está demasiado húmedo como para absorber más humedad.

  • Problemas de salud. Algunas afecciones médicas, como la diabetes y la insuficiencia cardíaca, pueden aumentar su susceptibilidad al estrés térmico por calor.

  • Edad. Las personas mayores de 65 años o los niños menores de 4 años son más susceptibles al estrés térmico por calor.

  • Medicamentos. Si toma medicamentos para la frecuencia cardíaca, el asma o la enfermedad renal, o para manejar la retención de líquidos, usted puede ser más sensible al calor.

  • Alcohol y otras drogas. Estos pueden aumentar el riesgo de tener estrés térmico por calor. También puede cambiar su capacidad de darse cuenta de que está en un ambiente perjudicial.

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